
El primer paso consiste en el molido de la malta.
Posteriormente, la malta molida es macerada en agua caliente a temperaturas controladas, lo cual permite que el almidón se licúe bajo la acción de enzimas que lo convierten en azúcares.
A continuación se procede a la filtración y evacuación de los residuos sólidos.
Una vez obtenido el mosto, este líquido rico en azúcares y almidones es llevado a una cocción que dura más de dos horas. Durante este proceso, se le agrega el lúpulo, el cual le dará a la cerveza ese tradicional sabor amargo y un aroma especial.
Culminada la etapa de cocción, se procede al enfriamiento rápido del mosto, ya que en él pronto aparecerán las levaduras (organismos encargados de procesar los azúcares, transformándolos en alcohol y gas carbónico, mediante un proceso fermentativo).
La fermentación se lleva a cabo en dos etapas: la fermentación primaria, a través de la cual transcurirdos 15 días se obtiene una cerveza joven; y la fermentación secundaria (20 días), encargada de madurar la cerveza y acentuar su sabor.
Ya madura, la cerveza es dispuesta en botellas de 330 cm3.